Tonos rojos, ocres, negros y naranjas se mezclan en un territorio rugoso. Si no fuera por el cielo azul, podría pasar por un trocito de Marte. Este paisaje tan espléndido se encuentra en el Parque Nacional Timanfaya, situado en la isla de Lanzarote. Su composición rocosa y árida se explica por ser el resultado de una de las mayores erupciones volcánicas que se conocen en Europa.

Pero Lanzarote ha logrado renacer de sus cenizas y es hoy en día un sitio muy aclamado por los turistas, también para aquellos más apasionados por la ciencia.

Las anomalías geotérmicas de la erupción volcánica

El Timanfaya es el resultado de la erupción volcánica que tuvo lugar en Lanzarote en 1730 y se prolongó durante seis años. Aunque no hubo que lamentar víctimas, un tercio de la isla fue cubierta de lava, ocasionando así anomalías geotérmicas en varias localizaciones de Lanzarote.

En el caso de Timanfaya, son tantas estas anomalías que también se le conoce como el Pico del Fuego. A unos tres kilómetros de profundidad de la superficie se encuentra un magma residual a una temperatura de entre 100 o 200 grados. De hecho, esto hace posible llevar a cabo una de las atracciones turísticas más aclamadas de la isla: la demostración de un géiser.

Tan solo hace falta que uno de los trabajadores del Parque introduzca un vaso de agua en uno de los agujeros del suelo para que, en pocos segundos, salga disparado hacia el aire un chorro de agua. Es recomendable acercarse a ver este impactante espectáculo, especialmente si se viaja en familia porque los niños suelen disfrutar mucho.

Demostración de un géiser en el Parque Nacional Timanfaya.
Demostración de un géiser en el Parque Nacional Timanfaya. Imagen de: Gonzalo Iza / Flickr.

Vida en el Parque Nacional Timanfaya

La primera vez que se pisa el Parque Nacional Timanfaya puede parecer un paisaje muerto, pero gracias a varias investigaciones científicas sabemos que no es así. La riqueza biológica del Parque se conforma, no sólo de líquenes y de algunos vegetales, sino también de animales.

Es el hogar de 120 especies de invertebrados y de algunos vertebrados como lagartos, conejos o aves. Se trata de animales de vida nocturna que durante el día se refugian entre las grietas superficiales de las lavas.  Se alimentan de semillas, esporas y restos de animales que se dejan arrastrar pasivamente por el viento.

La existencia de estas especies son una de las características del Timanfaya que más interesan a los amantes de la ciencia. ¿De dónde vienen estos animales si antes de la erupción volcánica el ecosistema era tan diferente que allí no podían vivir? Las investigaciones científicas han confirmado que provienen de la franja costera. Allí hay una vegetación parecida a la que hay en el Parque, puesto que el crecimiento de la flora se ve limitado por las altas concentraciones de sal. 

Los dromedarios de Lanzarote

Los dromedarios llegaron a la isla de Lanzarote hace 600 años amarrados a una embarcación desde África. Así lo contó el veterinario Francisco Fabelo en una conferencia en la Academia de las Ciencias e Ingenierías de Lanzarote.

Hasta la explosión del turismo, estos animales eran indispensables en la agricultura de la isla. Ahora, sin embargo, se han convertido en otro atractivo turístico del Parque Nacional Timanfaya. Se ofrece dar un paseo por la superficie rocosa montado encima de dromedario.

Recomendamos prescindir de esta actividad si queremos que nuestro paso turístico por Lanzarote sea ético y responsable. No debemos olvidar que los dromedarios pueden sufrir cuando son utilizados como medio de transporte para los turistas. Se pasan el día sin sombra, atados unos a otros, ensillados y con cabeceros rudimentarios. La alimentación que se les da no suele ofrecerles la hidratación, los nutrientes y la sal que necesitan. Además, si los dromedarios tienen menos de 3 años, su estructura ósea puede verse afectada por el peso de los turistas.

Dromedarios transportando turistas en el Parque Nacional Timanfaya.
Dromedarios transportando turistas. Imagen de: Andres Sanchez / Flickr

El Parque Nacional Timanfaya es un lugar muy bonito cuya visita está más que justificada aunque no se haga la popular ruta en dromedario. El paisaje y la demostración de los géiseres son actividades muy recomendables para todos. Y para los más científicos, pisar el núcleo de una erupción volcánica es un recuerdo imborrable.

Si queréis viajar a otros lugares con interés científico, no dudéis en consultar nuestra entrada sobre el Musée Curie.

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:

AMADO, P; DÓNIZ, J; GARCÍA, L y ROMERO, C. (2001). Significado Volcanológico de los Depósitos de Spatter de la Erupción Volcánica de 1730-1736 de Timanfaya. https://www.researchgate.net/profile/Carmen_Romero-Ruiz/publication/266745513_Significado_Volcanologico_de_los_Depositos_de_Spatter_de_la_Erupcion_Volcanica_de_1730-1736_de_Timanfaya_Lanzarote_Canarias_Espana_Volcanological_Meaning_of_the_Spatter_Deposits_in_the_1730-1736_Timan/links/543b930f0cf2d6698be30a60/Significado-Volcanologico-de-los-Depositos-de-Spatter-de-la-Erupcion-Volcanica-de-1730-1736-de-Timanfaya-Lanzarote-Canarias-Espana-Volcanological-Meaning-of-the-Spatter-Deposits-in-the-1730-1736-Timan.pdf

GARCÍA, H y MARTÍN, JL. (1991). La fauna lavícola del Parque Nacional de Timanfaya. https://www.researchgate.net/profile/Jose_Martin_Esquivel/publication/283546704_La_fauna_lavicola_del_Parque_Nacional_de_Timanfaya/links/563e2aac08aec6f17dda9f7f/La-fauna-lavicola-del-Parque-Nacional-de-Timanfaya.pdf

ORTIZ, R. (1985). Guía vulcanológica de Lanzarote. http://digital.csic.es/bitstream/10261/28753/1/1985cap1.pdf

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