Cabo Verde ha alcanzado en los últimos años tal extremo de sequía que el embalse Poilão, el proyecto hídrico más importante de las islas por su función de irrigación en la actividad agrícola, se ha secado. Si el país ya se enfrenta desde siempre a la escasez de precipitaciones por su situación geográfica, ahora el cambio climático acorta aún más el período de lluvias. La falta de agua propicia el mal estado de las cosechas y la caída de la producción agrícola. El gobierno se vio obligado a actuar ante tal crisis medioambiental y económica. En 2015 aprobó la instalación de dos desalinizadoras en la Isla de Sal y en la de São Vicente, de la mano de la empresa ACCIONA Agua como accionista mayoritario. A día de hoy, ¿esta solución ha dado sus frutos?

Se debate la eficacia de las desalinizadoras

Los habitantes de Cabo Verde no lo tienen demasiado claro. Ellos son los que padecen día tras día la escasez y el control de consumo de agua que el estado les aplica. Los locales tienen limitado el abastecimiento de agua a 200 litros por día, y cada gota consumida se refleja en el presupuesto familiar. Según el proyecto Pecave, el escaso abastecimiento de agua ha supuesto la degradación de la calidad de vida de la población, además de un aumento de la pobreza y de los problemas de salud.

Con respecto a la calidad del agua del mar al finalizar el proceso de sanación, se ha investigado que esta contiene cantidades de boro y bicarbonato que deben ser controladas debidamente antes del consumo humano. El estado de las cañerías es además defectuoso, y puede llegar a desperdiciarse más de la mitad del agua potable que se consigue.

Desalinizadoras VS derroche de los turistas

A todo esto, existe una variable importante a tener en cuenta. El turismo es vital para el desarrollo económico del país, y cada año acuden miles de visitantes que, por supuesto, también consumen agua. Más concretamente, los ingresos por turismo en el país representan un 20% del PIB, y según el Instituto Nacional de Estadística caboverdiano, en el 2018 se registraron 756 mil turistas, superando así los casi 544 mil habitantes contabilizados ese año. Lejos de equilibrarse, esta distancia prevé dispararse debido a las iniciativas del gobierno para agilizar la preparación de visados, y así potenciar aún más el turismo. Según el primer ministro Ulises Coreia, Cabo Verde aspira a alcanzar el millón de turistas en 2021.

Teniendo en cuenta que al menos la mitad de los consumidores de recursos del país son turistas, se debería considerar este consumo y hacer hincapié en controlarlo. No puede decirse tampoco que el gobierno caboverdiano esté actuando de forma irresponsable. La compañía ELECTRA SARL que autorizó a ACCIONA Agua la puesta en marcha de las desalinizadoras, tiene como objetivo la aportación de agua a más de 100.000 habitantes de entre las zonas más secas del archipiélago, con una tasa de cobertura del 50%.  

Aun así, es sabido que el remedio más eficaz ante una situación de escasez es, en primer lugar, ahorrar al máximo posible el recurso del que se carece. Cuando esto esté asegurado, entonces será pertinente que el estado invierta esfuerzos en innovar en formas de obtención de agua, pero no al revés.

Tierras áridas en la isla de Boa Vista, Cabo Verde. Crédito: djm24 / Pixabay

Información de interés para el turista

Cabo Verde es uno de los destinos más reclamados por los relativamente asequibles hoteles de cinco estrellas y todo incluido. De entre los hoteles en Cabo Verde más lujosos encontramos el Riu Palace Boa Vista, con un precio de unos 280€ por noche, tasa en la que no se incluye ningún plus por consumo de agua, ni ninguna restricción de uso. Si esto no se tiene en cuenta ni en los hoteles pensados para los más pudientes, imaginemos en los ‘bed and breakfast’ de 40€ por noche.

Es cierto que el estado caboverdiano, en colaboración explícita con el gobierno canario y su Proyecto Pecave, ha establecido unos objetivos y un plan de actuación que se está completando con resultados positivos. Aun así, la población sigue sufriendo problemas de desigualdad con respecto a la obtención de agua, sobre todo entre las regiones rurales y urbanas.

Hasta que el gobierno establezca medidas, el turista que visite Cabo Verde debe tener conciencia de la situación de los locales, e intentar aportar su granito de arena. Aquellos no conformes con el simple hecho de no malgastar agua, tienen la opción de colaborar en proyectos como ECOCV que apuestan por el ecoturismo además de dejar de alojarse en hoteles como el Riu Palace Boa Vista u otros parecidos.

Si estáis pensando en hacer ecoturismo en otros lugares del mundo, os recomendamos: Tibet, India o Tailandia.

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